
Geriatría + Tecnología: apps y herramientas útiles para mayores
23 de octubre de 2025“Hoy me duelen más las rodillas, seguro que va a llover…”
Si alguna vez has escuchado a una persona mayor decir esto, probablemente pensaste que era una forma de hablar, una especie de refrán popular. Sin embargo, muchas personas, especialmente a partir de cierta edad, relacionan directamente los cambios de tiempo, y en especial la humedad, con el dolor articular. Y no es casualidad.
La relación entre el clima y las molestias articulares es algo que, aunque todavía está en estudio, se percibe con claridad en la práctica clínica diaria. Como geriatra, veo a muchos pacientes que notan que su artrosis, su reuma o su dolor de espalda empeoran claramente en los días de lluvia o humedad alta.
En este artículo te explico por qué ocurre esto, qué impacto tiene en las personas mayores y, lo más importante, qué se puede hacer para aliviarlo.
1.- ¿Por qué la humedad afecta al dolor articular?
Aunque no existe una explicación única y universal, hay varias teorías que intentan justificar este fenómeno que tantas personas describen:
1.1 Cambios en la presión atmosférica
Uno de los factores más mencionados es la presión barométrica. Antes de un cambio de tiempo (como una tormenta), la presión atmosférica suele disminuir. Esta bajada puede provocar que los tejidos corporales se expandan ligeramente, lo que puede aumentar la presión dentro de las articulaciones, generando molestias en personas con artrosis u otras enfermedades articulares.
1.2 Aumento de la humedad
La humedad ambiental alta puede hacer que los tejidos conectivos se hinchen, lo que también podría contribuir a una mayor rigidez o dolor. Algunas teorías apuntan a que los cambios de humedad afectan al líquido sinovial (el que lubrica las articulaciones), alterando su viscosidad o funcionalidad.
1.3 Descenso de la temperatura
El frío, que muchas veces acompaña a la humedad, también puede influir. El frío provoca vasoconstricción (estrechamiento de los vasos sanguíneos), lo que puede reducir el flujo sanguíneo en músculos y articulaciones, incrementando la sensación de rigidez y dolor.
1.4 Mente y cuerpo
No podemos olvidar el componente psicológico. Cuando el clima es gris, lluvioso o húmedo, muchas personas se sienten más decaídas, menos activas. El estado de ánimo también puede influir en la percepción del dolor, haciéndolo más difícil de sobrellevar.
2.- ¿Quiénes son los más afectados?
Aunque cualquier persona con problemas articulares puede notar un empeoramiento del dolor con la humedad o los cambios de clima, las personas mayores son especialmente sensibles a estos factores. Esto no es casualidad: existen varias razones fisiológicas, médicas y de estilo de vida que hacen que el dolor articular sea más frecuente e intenso en esta etapa de la vida.
2.1 Envejecimiento del sistema musculoesquelético
Con el paso del tiempo, todo nuestro cuerpo sufre un proceso natural de desgaste. Esto incluye:
Articulaciones: El cartílago que recubre las superficies articulares se va adelgazando, pierde elasticidad y capacidad de amortiguación. Esto favorece la aparición de artrosis, una enfermedad degenerativa muy común a partir de los 60 años.
Músculos: Con la edad disminuye la masa y fuerza muscular (lo que llamamos sarcopenia). Esto hace que las articulaciones queden más desprotegidas y soporten más carga de manera directa.
Tendones y ligamentos: Se vuelven más rígidos, pierden flexibilidad y su capacidad de respuesta ante el esfuerzo disminuye.
Colágeno: La producción de colágeno, que es esencial para la salud de articulaciones, cartílagos y tejidos conectivos, disminuye notablemente con la edad.
En conjunto, todos estos cambios hacen que las articulaciones toleren mucho peor cualquier factor externo, como la humedad, el frío o la bajada de presión atmosférica. Lo que en una persona joven podría pasar desapercibido, en una persona mayor se convierte en una fuente de dolor o limitación funcional.

2.2.- Mayor prevalencia de enfermedades articulares
A medida que envejecemos, aumenta la probabilidad de tener enfermedades musculoesqueléticas crónicas. Algunas de las más comunes en la consulta geriátrica incluyen:
- Artrosis
La artrosis es la enfermedad articular más frecuente en mayores, sobre todo en rodillas, caderas, manos y columna. No solo causa dolor, sino también rigidez, inflamación y limitación de movimiento. Es especialmente sensible a los cambios de clima.
- Artritis reumatoide
Aunque suele aparecer antes de los 60 años, muchas personas mayores viven con esta enfermedad crónica autoinmune. En los días húmedos, los brotes o crisis pueden hacerse más frecuentes.
- Gota
Caracterizada por la acumulación de cristales de ácido úrico en las articulaciones, especialmente en el dedo gordo del pie, tobillos y rodillas. Puede presentar episodios muy dolorosos, a veces desencadenados por cambios climáticos o alimentarios.
- Osteoporosis con afectación vertebral
La pérdida de densidad ósea es muy común en mujeres postmenopáusicas y hombres mayores. Las fracturas vertebrales o la deformidad progresiva de la columna provocan dolor lumbar o dorsal persistente, que también puede empeorar con el clima húmedo o frío.
- Fibromialgia
Aunque no es exclusiva de mayores, muchas personas mayores padecen esta enfermedad caracterizada por dolor muscular generalizado, fatiga y alteraciones del sueño. El clima tiene un papel importante en el aumento de síntomas, especialmente en épocas de humedad, viento o lluvias prolongadas.
3.- ¿Qué se puede hacer para aliviar el dolor articular en días húmedos?
Vamos a lo más importante: ¿cómo podemos ayudar a las articulaciones cuando el tiempo no acompaña? Aquí tienes un conjunto de medidas prácticas, que recomiendo frecuentemente en consulta.
3.1.- Aplicación de calor local
El calor relaja la musculatura, mejora la circulación y disminuye la rigidez. Se puede usar:
- Mantas eléctricas
- Bolsas de semillas calentadas en microondas
- Baños calientes
Precaución: siempre comprueba que no esté demasiado caliente para evitar quemaduras, sobre todo si hay alteraciones de la sensibilidad.
3.2.- Mantenerse activo (¡aunque no apetezca!)
El ejercicio es esencial para la salud articular. En días de lluvia es más difícil salir, pero no moverse es peor. Algunas ideas:
- Caminar dentro de casa o en un pasillo
- Subir y bajar escaleras con cuidado
- Hacer ejercicios en una silla
- Ejercicios de estiramiento o de fisioterapia en casa.


3.3.- Calzado adecuado
El calzado debe ser:
- Cómodo y con buena sujeción
- Suela antideslizante (muy importante en días húmedos)
- Plantillas personalizadas si hay alteraciones de la pisada
Un mal apoyo puede aumentar el dolor en rodillas, caderas y espalda.
3.4.- Alimentación antiinflamatoria
Algunos alimentos ayudan a controlar la inflamación de forma natural. Incluye en la dieta:
- Pescado azul (rico en omega-3)
- Frutas y verduras (antioxidantes)
- Aceite de oliva virgen extra
- Cúrcuma, jengibre y especias naturales
Evita el exceso de alimentos procesados, azúcares y grasas saturadas.
3.5.- Tratamiento médico personalizado
Cuando el dolor es persistente o interfiere con la calidad de vida, es importante consultar. Algunas opciones que evaluamos en consulta:
- Analgésicos o antiinflamatorios (solo si están indicados)
- Fármacos modificadores de la artrosis
- Suplementos como colágeno, magnesio o vitamina D
- Infiltraciones articulares en algunos casos
- Derivación a fisioterapia
Cada paciente requiere una valoración individualizada. No hay una única receta que sirva para todos.
4.- Consejos adicionales para los días de mal tiempo
Los días grises, fríos o lluviosos no solo afectan físicamente a las personas mayores, especialmente aquellas con artrosis u otros problemas articulares, sino que también tienen un impacto importante en su estado de ánimo, su movilidad y su calidad de vida diaria.
Por eso, como familiar, cuidador o cuidadora, es fundamental prestar atención a ciertos aspectos del entorno y de la rutina, que pueden marcar una gran diferencia en cómo afrontan estos días.
4.1. Ayudarles a mantenerse abrigados (y no solo en la calle)
Muchas personas mayores no regulan la temperatura corporal igual que antes. A menudo no se dan cuenta de que tienen frío o les cuesta más calentarse una vez que se enfrían. Esto, sumado al dolor articular, puede aumentar la rigidez y las molestias físicas.
Qué se puede hacer:
- Asegurarse de que lleven ropa cómoda en capas, que se pueda quitar o poner fácilmente.
- Cubrir bien las zonas sensibles: cuello, zona lumbar, rodillas y pies.
- Usar calcetines gruesos o térmicos y calzado cerrado en casa.
- Facilitarles una manta suave o eléctrica, especialmente si pasan mucho tiempo sentados.
- Valorar, en algunos casos, el uso de medias o fajas térmicas para zonas doloridas.
4.2.- Cuidar la climatización del hogar
El entorno físico tiene un gran impacto en el bienestar de las personas mayores. Un ambiente frío o húmedo puede aumentar el dolor, afectar el descanso nocturno e incluso favorecer infecciones respiratorias.
Pautas básicas para el entorno del hogar:
- Mantener una temperatura estable en la vivienda, alrededor de 20–22°C.
- Utilizar calefacción, pero sin excesos ni cambios bruscos de temperatura.
- Evitar ambientes húmedos: si es necesario, usar deshumidificadores o ventilar adecuadamente las estancias.
- Comprobar que las ventanas cierran bien y no entra aire frío por rendijas.
- Garantizar una buena iluminación para prevenir caídas, especialmente en días nublados o con poca luz natural.
En días especialmente húmedos o fríos, es preferible concentrar las actividades en una o dos estancias que se mantengan mejor climatizadas.

4.3. Mantener una rutina positiva (aunque no puedan salir)
El mal tiempo puede llevar al aislamiento, a la inactividad y, en muchos casos, a la tristeza. En personas mayores, esto se traduce fácilmente en desánimo, mayor percepción del dolor y pérdida de motivación.
Como cuidadores o familiares, podemos ayudar mucho creando un entorno emocionalmente estimulante y previsible. No se trata de llenar el día de actividades sin sentido, sino de mantener rutinas agradables y adaptadas.
Algunas claves:
- Respetar horarios de sueño, comidas y aseo personal.
- Evitar pasar todo el día en pijama: vestirse cada mañana mejora el estado de ánimo.
- Estimular la mente con pequeños pasatiempos: leer, escuchar música, ver una película, hacer crucigramas o manualidades sencillas.
- Incluir momentos de conversación o juegos compartidos, aunque sean breves.
- Si tienen nietos u otros familiares, animarlos a hacer videollamadas o enviar mensajes de voz.
El dolor articular relacionado con la humedad es real y frecuente en las personas mayores. Aunque no siempre se puede evitar, sí se puede manejar y reducir con una buena combinación de hábitos, cuidados diarios y tratamiento médico individualizado.
Recuerda: la edad no debe ser sinónimo de dolor crónico ni de resignación. Hay muchas herramientas para mejorar tu calidad de vida.







