
Revisión Geriátrica en Otoño
23 de octubre de 2025
Cambio de Estación en las Personas Mayores
23 de octubre de 2025El otoño es una estación especialmente propicia para reconectar. Los colores, la temperatura suave y el ambiente hogareño nos invitan a compartir tiempo con quienes más queremos. En las familias donde hay personas mayores, el otoño puede convertirse en una oportunidad ideal para fortalecer los vínculos afectivos, darles visibilidad y, sobre todo, hacerles sentir que siguen siendo parte activa, necesaria y querida del núcleo familiar.
El bienestar emocional de las personas mayores mejora significativamente cuando hay interacción familiar e intergeneracional. Y con un poco de planificación, el otoño puede ser la excusa perfecta.
1. Paseos por la naturaleza y escapadas de un día: activación física y emocional
El otoño es un regalo para los sentidos: el aire se vuelve más fresco y limpio, los colores ocres y dorados tiñen los paisajes, y la naturaleza parece invitar a la calma y a la contemplación. En este contexto, salir a caminar o hacer pequeñas escapadas en familia con una persona mayor puede convertirse en una experiencia profundamente enriquecedora para todos.
1.1.- Caminar como herramienta de salud y conexión
En las personas mayores, el simple hecho de dar un paseo por el parque o por el campo es mucho más que una actividad de ocio: es un ejercicio físico moderado, es estimulación cognitiva, es terapia emocional y, sobre todo, es una oportunidad para conectar con sus seres queridos desde la tranquilidad.
Lugares como el Parque Abelardo Sánchez, con sus caminos anchos y zonas de descanso, o una escapada al Nacimiento del Río Mundo, donde pueden admirar el paisaje otoñal sin necesidad de realizar grandes esfuerzos, son opciones ideales. Incluso una vuelta al barrio o una visita a un pueblo cercano puede ser significativa si se hace con cariño y atención. Somos más internacionales, el 40% que nos sigue son de fuera de España, a lo mejor hay que poner sitios mas genéricos, en lugar del Abelardo……

1.2 ¿Por qué es importante este tipo de actividad?
Los paseos otoñales reúnen varios beneficios clave para la salud de nuestros mayores:
- Estimula la movilidad sin ser exigente: caminar de forma suave y progresiva ayuda a mantener las articulaciones activas, prevenir la rigidez y mejorar la coordinación. Además, al hacerse en grupo o en familia, el esfuerzo se siente menor.
- Mejora la salud cardiovascular: la caminata regular favorece la circulación sanguínea, regula la presión arterial y mantiene el sistema cardiovascular en funcionamiento.
- Activa los sentidos: el sonido de las hojas al pisarlas, el olor a tierra húmeda, la brisa fresca, el canto de los pájaros… todo esto estimula la memoria sensorial y la conexión con el entorno.
- Favorece la conversación, la risa y los recuerdos compartidos: caminar al lado de alguien permite hablar sin prisa, recordar anécdotas, contar historias o simplemente disfrutar de un silencio compartido que también es valioso.
1.3 Consejos geriátricos para que el paseo sea un éxito
Como geriatra, me gusta recordar que no todo paseo es saludable si no se adapta a la realidad física y emocional de cada persona. Por eso, es fundamental tener en cuenta los siguientes aspectos:
- Elige rutas accesibles: con terreno firme, sin cuestas pronunciadas ni obstáculos. Los parques urbanos son una opción excelente para empezar.
- Planifica descansos frecuentes: que haya bancos o zonas tranquilas donde puedan sentarse si lo necesitan.
- Lleva agua y algo de fruta: la hidratación y un pequeño tentempié ayudan a mantener la energía y prevenir bajadas de tensión o niveles de azúcar.
- Viste con ropa adecuada: en otoño las temperaturas pueden variar mucho. Es recomendable usar ropa en capas, gorro si hace fresco y calzado cómodo con buen agarre.
- Evita las horas de más frío o humedad: los paseos deben hacerse preferiblemente a media mañana o al inicio de la tarde, cuando la temperatura es más agradable.
- No tengas prisa: lo importante no es la distancia recorrida, sino la experiencia compartida.
Un paseo también es una forma de recordar
Además, estas salidas pueden despertar recuerdos en las personas mayores. A veces, volver a ver un lugar donde iban de jóvenes, recordar un paseo que hacían con sus padres o hablar de cómo era el otoño cuando eran niños les devuelve una sensación de identidad y pertenencia que es muy beneficiosa para su salud mental y emocional.
2. Actividades caseras con sabor a hogar: cocinar, recordar, crear
El otoño tiene ese algo especial que nos invita a volver al hogar. Es tiempo de mantas, meriendas en familia y tardes largas que se prestan a compartir sin prisas. Para las personas mayores, esta estación también puede ser una ventana al pasado: les conecta con sus raíces, sus tradiciones y su historia familiar. Y ahí, en ese punto exacto entre lo cotidiano y lo emocional, es donde nacen las actividades que realmente sanan: cocinar juntos, recordar sabores y crear con las manos.
2.1 Cocinar con los mayores: un acto de amor y memoria
Muchas personas mayores, especialmente las mujeres de generaciones pasadas, han pasado gran parte de su vida en la cocina. Allí han cuidado, alimentado y construido recuerdos familiares. Recuperar ese espacio, aunque sea por un rato y de forma adaptada, les devuelve protagonismo y fortalece su autoestima.
Pedirles que nos enseñen cómo hacían el pisto, la mermelada casera, o incluso el bizcocho de yogur de toda la vida, no es solo una forma de aprender recetas: es reconocer su sabiduría y su historia. Es decirles, sin palabras, que lo que saben importa.
Además, en otoño, los alimentos de temporada invitan a la cocina tradicional: calabaza, castañas, boniatos, manzanas, nueces... Todo se presta para elaborar recetas cálidas y reconfortantes.
Ideas sencillas para hacer en casa
- Cocinar compota de manzana o mermelada casera: ideal para acompañar meriendas o desayunos. Pueden ayudar a pelar la fruta, remover, o simplemente dar la receta.
- Recuperar recetas familiares olvidadas: aprovecha para preguntar “¿cómo hacía la abuela esto?” o “¿cómo lo preparabais en tu pueblo?”.
- Talleres de repostería otoñal: preparar bizcochos de calabaza, panellets, magdalenas o torrijas. Actividades que huelen a infancia.
- Manualidades sencillas y decorativas: coronas de hojas secas, marcapáginas con flores prensadas, farolillos con cáscaras de naranja.
- Álbumes de fotos o árboles genealógicos: mirar fotos antiguas, hacer etiquetas, escribir nombres. Actividades que unen generaciones.

2.2 ¿Por qué es terapéutico?
Este tipo de actividades, que parecen tan simples, tienen un enorme impacto positivo en la salud emocional y cognitiva de nuestros mayores:
- Fomenta la conversación y la reminiscencia: recordar cómo era su infancia, qué comían en otoño, qué olores había en la cocina de su casa, activa áreas cerebrales relacionadas con la memoria autobiográfica y el lenguaje.
- Mejora el estado de ánimo: cocinar o crear cosas en grupo reduce la sensación de soledad, mejora la autoestima y eleva la serotonina, la “hormona del bienestar”.
- Estimula la motricidad fina: pelar una fruta, doblar papel, escribir una dedicatoria… son movimientos que mantienen la destreza manual y retrasan la pérdida de funcionalidad.
2.3 Adaptar sin excluir
Es importante recordar que no todas las personas mayores tienen las mismas capacidades físicas o cognitivas. Pero eso no significa que no puedan participar.
- Si no pueden cocinar, pueden leer la receta, dar instrucciones, elegir la música de fondo o simplemente estar presentes en la conversación.
- Si tienen deterioro cognitivo leve o moderado, las actividades repetitivas, como amasar, cortar con moldes o decorar, pueden ser muy estimulantes sin resultar estresantes.
- Y si no se sienten con ánimo para mucho, basta con sentarse a su lado y hablar mientras otros cocinan: esa interacción ya es terapéutica.
Lo importante no es el resultado final, sino el proceso compartido. La harina por el suelo, los cuentos que surgen entre ingredientes, la música que suena mientras se hornea… Todo eso construye un entorno emocional seguro, donde nuestros mayores se sienten incluidos, útiles y valorados.
3. Momentos de conversación y escucha activa: el verdadero regalo

No siempre hacen falta grandes planes ni actividades complicadas para hacer sentir bien a una persona mayor. A veces, lo más importante es lo más sencillo: sentarse, mirar a los ojos y compartir una conversación sin prisas. Escuchar de verdad.
El otoño, con sus tardes más largas y su ambiente sosegado, ofrece el contexto perfecto para estos momentos íntimos y significativos. Es una estación que invita a quedarse en casa, encender una luz cálida, preparar una infusión y simplemente... hablar. Escuchar. Estar.
3.1 Conversar: una medicina sin pastillas
Las personas mayores, especialmente aquellas que han perdido a su pareja, que viven solas o que tienen movilidad reducida, pueden experimentar soledad emocional incluso estando rodeadas de gente. Por eso, dedicar tiempo a conversar con ellas —y no solo preguntarles cómo están, sino interesarse de verdad por sus historias— es una forma poderosa de cuidar su salud emocional.
No es solo hablar: es vincular. Porque cuando les preguntamos cómo era la vida cuando eran jóvenes, qué canciones escuchaban, cómo se conocieron sus padres, qué hacían en otoño... no solo estimulamos su memoria. Les estamos diciendo: tu historia importa.
3.2 Ideas para iniciar conversaciones que emocionan
- Mirar álbumes de fotos antiguos: cada imagen puede abrir la puerta a un recuerdo.
- Leer juntos algún libro o poesía que les guste o que les evoque emociones.
- Preguntar por recetas, costumbres o anécdotas familiares: muchas veces, esas historias se pierden si no las recogemos.
- Compartir música de su época: escuchar una copla, un pasodoble o un bolero puede reactivar emociones y recuerdos dormidos.
- Hablar del presente también es importante: cómo se sienten, qué les preocupa, qué desean.
3.3 ¿Qué aporta este tipo de conexión emocional?
- Refuerza su autoestima y sentido de pertenencia: cuando alguien te escucha con atención, sientes que tu vida tiene valor, que tu experiencia sirve para algo.
- Previene el aislamiento emocional: aunque vivan acompañados, sentirse ignorados o poco escuchados puede generar tristeza o apatía.
- Mejora el vínculo intergeneracional: especialmente con nietos/as y bisnietos/as. Escuchar a los mayores es una lección de historia viva, de valores y de amor que ninguna pantalla puede reemplazar.
El otoño es más que una estación: es una oportunidad. Las personas mayores no necesitan grandes planes, sino tiempo de calidad. Y estos momentos compartidos, además de ser gratificantes para ellos, también lo son para el resto de la familia.
Recordemos que envejecer con dignidad implica sentirse parte de algo. Y no hay mejor medicina que el amor, el reconocimiento y la compañía sincera.







