
Caídas del Adulto Mayor en Otoño
23 de octubre de 2025
Planes otoñales para hacer con personas mayores
23 de octubre de 2025El otoño es una estación de tránsito, de preparación y de reflexión. Los días se acortan, el clima cambia, la rutina se estabiliza tras el verano, y muchas personas mayores comienzan a notar con mayor claridad el impacto del paso del tiempo en su cuerpo y su estado de ánimo.
Es precisamente en esta estación donde encontramos una oportunidad ideal para realizar una revisión geriátrica integral, esa que va más allá del chequeo general y que se centra en las particularidades de la persona mayor: su funcionalidad, su estado cognitivo, su medicación, su nivel de autonomía y su bienestar emocional.
Como geriatra en Albacete (España), te explico por qué este momento del año es clave para la salud de nuestros mayores… y por qué una revisión geriátrica puede marcar la diferencia entre un otoño tranquilo y un invierno lleno de complicaciones.
1. ¿Qué es una revisión geriátrica y por qué es diferente?
Cuando pensamos en una revisión médica, muchas veces imaginamos una analítica, tomarse la tensión y escuchar el corazón con el fonendoscopio. Sin embargo, una revisión geriátrica va mucho más allá. Es una evaluación completa, profunda y adaptada a las necesidades específicas de las personas mayores.
La geriatría no se centra en una enfermedad concreta, sino en la persona en su conjunto: su cuerpo, su mente, su entorno y su capacidad para desenvolverse en el día a día. Por eso, una revisión geriátrica es diferente. No solo pregunta “qué le duele”, sino “cómo está viviendo”.
1.1.- Memoria, atención y estado cognitivo
El envejecimiento puede afectar a la memoria, la orientación, la capacidad de concentración o el lenguaje. Estos cambios, aunque a veces sutiles, pueden ser señales tempranas de deterioro cognitivo o incluso de demencias como el Alzheimer.
Durante la revisión geriátrica realizamos test cognitivos específicos (como el Minimental, el Fototest, el test del reloj, entre otros), adaptados al nivel cultural y edad del paciente. Esto nos permite detectar problemas a tiempo y tomar medidas para frenar o ralentizar su evolución.
Detectar precozmente un deterioro cognitivo puede evitar futuras crisis familiares y mejorar el pronóstico.
1.2.- Movilidad, equilibrio y riesgo de caídas
Uno de los grandes riesgos para las personas mayores son las caídas. Una caída puede provocar una fractura, pérdida de autonomía, ingresos hospitalarios y un deterioro funcional irreversible.
En consulta valoramos cómo camina la persona, si necesita apoyos, si tiene inestabilidad al levantarse, si ha tenido caídas previas o si tiene miedo a moverse. También evaluamos la fuerza muscular, la velocidad de la marcha y el equilibrio con pruebas clínicas sencillas y efectivas.
Con esta información podemos prevenir caídas antes de que ocurran, ajustando medicación, recomendando fisioterapia, ejercicio adaptado o incluso ayudas técnicas.
1.3.- Estado nutricional
La desnutrición en mayores es más frecuente de lo que pensamos, y muchas veces pasa desapercibida. A veces no comen bien, han perdido el apetito, tienen problemas para masticar o digerir, o simplemente comen poco porque viven solos.
Evaluamos el peso, el índice de masa corporal, la masa muscular, la fuerza, y también utilizamos cuestionarios validados como el MNA (Mini Nutritional Assessment).
Detectar un mal estado nutricional nos permite actuar con dietas personalizadas, suplementos o derivaciones si fuera necesario. Porque alimentarse bien es clave para la salud física y mental.
1.4.- Estado anímico: depresión, ansiedad y soledad
La tristeza no es “normal” en la vejez. Muchas personas mayores sufren en silencio depresión, ansiedad o soledad profunda. Y no siempre lo cuentan con claridad.
En la consulta, preguntamos con delicadeza pero con rigor: ¿cómo se siente últimamente?, ¿disfruta de las cosas?, ¿duerme bien?, ¿se siente acompañado?, ¿le ilusiona algo?
Realizamos también pruebas como la escala de depresión geriátrica o test de ansiedad, y valoramos la necesidad de intervención psicológica, farmacológica o social.
Cuidar la salud emocional es igual de importante que controlar la tensión o el azúcar.
1.5.- Revisión y ajuste de la medicación
Muchas personas mayores toman 5, 7, 10 o incluso más medicamentos al día. Esto se llama polifarmacia y aumenta enormemente el riesgo de efectos adversos, interacciones, mareos, confusión, caídas o ingresos hospitalarios.
En la revisión geriátrica analizamos uno a uno todos los medicamentos que toma la persona, valoramos su utilidad real, la dosis adecuada, el horario más eficaz y si hay alguno que se pueda retirar.
Nuestro objetivo no es recetar más, sino recetar mejor. A veces, quitar un fármaco mejora más que añadir otro.
2. Razones por las que el otoño es el momento perfecto para esta revisión
2.1 Fin del verano: ajustes tras una estación de cambios
El verano altera rutinas: cambios de horarios, de alimentación, exposición al calor, más viajes o visitas… Todo esto puede tener efectos en la salud de las personas mayores: deshidratación, bajadas de tensión, alteraciones del sueño, descompensación de enfermedades crónicas o pérdida de peso.
El otoño permite hacer un balance tras el verano y retomar el control.
2.2 Prevención antes del invierno
El invierno es una estación dura para las personas mayores. Infecciones respiratorias, menor actividad física, más horas de oscuridad… Todo esto influye negativamente.
Una revisión en otoño permite anticiparse, reforzar defensas, ajustar tratamientos, pautar vacunas, revisar la movilidad o detectar fragilidad precozmente.
2.3. Mayor estabilidad para acudir a consulta
A diferencia del invierno (con frío, lluvias, mayor dificultad de movilidad) y del verano (con calor extremo y vacaciones), el otoño ofrece temperaturas más suaves, mayor disponibilidad de familiares y rutinas más organizadas.
Esto favorece una visita tranquila, sin urgencias ni prisas, para revisar con calma cada aspecto de la salud.
2.4. Clave emocional: el otoño como metáfora vital
Muchas personas mayores sienten el otoño como un reflejo de su propia etapa vital. Es un momento introspectivo, que invita al cuidado, a la revisión y al equilibrio. Es cuando más agradecen ser escuchadas, comprendidas, acompañadas… y cuando más impacto tiene una intervención médica humana y especializada.

3.- ¿Qué podemos detectar en una revisión geriátrica otoñal?
El otoño es una estación que nos invita a detenernos y revisar cómo estamos. En el caso de las personas mayores, ese “pararse a mirar” cobra especial valor, ya que muchos cambios en su salud son progresivos, silenciosos y fáciles de pasar por alto.
Una revisión geriátrica en esta época del año no solo busca “ver si todo está bien”, sino anticiparse a lo que puede venir: identificar señales sutiles, prevenir riesgos y adaptar el cuidado a lo que cada persona necesita en ese momento.
Veamos qué tipo de problemas podemos detectar o prevenir en una consulta geriátrica durante el otoño:
Detección temprana del deterioro cognitivo leve
Con la vuelta a la rutina tras el verano, muchas familias notan que su familiar mayor “ya no está como antes”: se despista más, repite cosas, olvida citas o le cuesta encontrar palabras. Estos síntomas, a veces atribuidos al “envejecimiento normal”, pueden ser señales de un deterioro cognitivo leve, una fase inicial antes de enfermedades como el Alzheimer.
Gracias a pruebas cognitivas específicas y a la observación clínica, podemos detectar de forma precoz si está comenzando un proceso neurodegenerativo. Cuanto antes se identifique, más margen tenemos para actuar.
Lo que no se detecta a tiempo, muchas veces, ya no se puede recuperar.
Trastornos del estado de ánimo estacional (y más allá)
Con la llegada del otoño, los días se acortan, hay menos luz natural, y muchas personas mayores se sienten más decaídas, apáticas o melancólicas. La depresión estacional es una realidad, especialmente en mayores que viven solos, con poca vida social o que han perdido recientemente a un ser querido.
Además, algunas depresiones en personas mayores se confunden con demencia porque cursan con olvidos, lentitud o aislamiento. En la consulta geriátrica valoramos estas situaciones.
No es normal estar triste “porque ya se es mayor”. La salud emocional también se cuida.
Pérdida de fuerza y masa muscular (sarcopenia)
La inactividad durante el verano, el calor, o simplemente el paso del tiempo hacen que muchas personas mayores lleguen al otoño con menos fuerza, peor equilibrio y menos agilidad. Esto puede pasar desapercibido… hasta que llega la primera caída.
Durante la revisión evaluamos el tono muscular, la fuerza de agarre, la capacidad para levantarse de una silla sin ayuda, o la velocidad al caminar. Estas pruebas sencillas nos permiten detectar sarcopenia (pérdida de masa y fuerza muscular), que es uno de los principales factores de riesgo de fragilidad y dependencia.
Con ejercicio adaptado, fisioterapia y una nutrición adecuada, se puede revertir.
Desequilibrios nutricionales encubiertos
¿Come bien tu familiar mayor? ¿Ha perdido peso sin querer? ¿Se salta comidas? Muchos mayores no se alimentan correctamente por falta de apetito, problemas dentales, dificultades para cocinar, o simplemente porque viven solos y no les motiva comer.
En consulta no solo preguntamos por el peso: valoramos cómo se alimenta, si toma suficientes proteínas, si hay signos de carencias (como debilidad, caída del cabello, heridas que no cicatrizan), o si hay pérdida de masa muscular.
Una nutrición adecuada es el mejor “suplemento anti-envejecimiento” natural.
4.- ¿Quién debería acudir a una revisión geriátrica en otoño?
Aunque cada caso es único, recomiendo especialmente la revisión otoñal en personas mayores que:
- Tienen más de 75 años, aunque no tengan “grandes problemas”.
- Están polimedicadas (5 o más medicamentos diarios).
- Han tenido caídas en los últimos 6 meses.
- Han perdido peso o apetito recientemente.
- Han tenido algún episodio de desorientación o pérdida de memoria.
- Han perdido autonomía en tareas cotidianas.
- Se sienten más tristes, solas o apagadas desde hace un tiempo.
Y también en aquellas familias que intuyen que “algo no va bien” pero no saben exactamente qué. Esa intuición, muchas veces, es el primer síntoma.
El otoño no solo es época de castañas y hojas secas. Es el momento ideal para revisar nuestra salud, ajustar lo que sea necesario y prepararnos para el invierno con la tranquilidad de estar haciendo lo correcto.
Si tú, o algún familiar mayor, sentís que es momento de revisar cómo va todo… estás en el momento perfecto. No esperes a que haya una urgencia o una caída. La prevención salva calidad de vida.








